Emilio Prados. Signos del ser. Libro tercero.

SIGNOS DEL SER
LIBRO TERCERO

XII

Sin ocio en sus extremos, el paisaje
enlaza -permanente el equilibrio
vegetal de su centro- a la estación
y al día. El que lo cruza, al admirarlo
-externo a él-, se precipita y sale;
anuda su valencia irresistible
al lugar de la vista y, suspendido,
vuelve y se queda estable -no aparente.:
tangible allí, sin límites, perpetuo.
Luego, recuperado -interno-, acepta
-no hay distancia en su carne- lo ocurrido.
Sin ocio en sus extremos, el paisaje
-externo en lo admirado-, precipita,
dentro del que lo vio, lo que admiraba.
Incontenible -en conjunción- el celo,
abierto en doble red, cautiva al campo.

Emilio Prados

Puedes escuchar el poema leído por el Solar del Bruto
 aquí  (botón derecho, abrir en una pestaña nueva)


Emilio Prados, dignifica con su voz lo que vemos y sentimos.
Hemos quemado botas, destrozado mochilas entre chaparros y roquedos... Nos hemos llevado en las piernas las montañas de nuestra adolescencia.
En esta región sin grandes fronteras, no más altas que los límites de la
mirada, continuamos cautivando al campo, conformando a cada paso
nuevo paisaje... ese que crece, muere y vuelve, dignificado y bello.

Prados, Emilio. Obras completas / Emilio Prados. -- Madrid : Visor, 1999

978-84-7522-953-9 Visor de Poesía. Serie Maior

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